Y así como sin querer se completo la novena, realmente la altura nos sorprende, ya parece una casa. El domo se empieza a cerrar; siguiendo el consejo de un amigo, humedecimos más la tierra, y vemos como el adobe adquiere mayor compactación, quedando mucho mas firme.
el cierre lo empezamos medio a ojo, llevando desde la septima vuelta en adelante el chorizo hacia adentro, las proximas ya lo manejaremos con el doble compás.

